Atemporal
- Sofia Florez

- 22 ago 2019
- 2 Min. de lectura
El tiempo no es tiempo cuando estoy con Él

No soy la mejor dibujante, pero sin duda este dibujo tiene toda una historia detrás. Hace un tiempo, a unas pocas semanas de salir de la escuela de misiones de la cual me gradué, estábamos teniendo clases de dibujo; las amaba porque aunque no sé mucho de dibujar me encanta hacerlo o al menos intentarlo a ver qué sale. Sé que el dibujo no es el más lindo a los ojos pero tiene tal significado que, literal, ha sido la representación de este tiempo en mi vida. El ejercicio era simplemente pedirle a Papá que nos diera una imagen sobre como Él nos veía. Cerré mis ojos y de inmediato se vino a mi mente un reloj en medio de un fondo negro. Pero, ese reloj fue abierto en dos porque una flor estaba creciendo dentro de él y lo partió. Mientras tanto, la flor crecía y crecía y se iba abriendo cada vez de forma más hermosa. Cuando abrí los ojos comprendí que esa era yo y ese es el tiempo que Dios me ha estado permitiendo vivir: nada puede parar el crecimiento de una flor, ella se estira hasta lograr su objetivo.
Yo no crezco, yo no florezco, yo no vivo conforme al tiempo ni conforme a los parámetros absurdos que hemos establecido para cada vida. El tiempo no es tiempo cuando estoy con Él. El tiempo se para cuando voy siguiendo mi propósito y aun en medio de un lugar oscuro podemos abrirnos y florecer extravagantemente, porque los parámetros de Dios no son los mismos que los nuestros.

Ahora que estoy en un tiempo de transición, de tomar decisiones, me he dado cuenta que el ciclo de la vida del hombre para muchos consiste en nacer, vivir, estudiar el preescolar, el colegio, ir a la universidad de inmediato, conseguir trabajo, casarse y tener una familia y bueno, digamos que eso está bien porque hay un tiempo para todo. Pero, eso no significa que ese tiempo sea igual para todos. Yo no salí del colegio y me fui para la universidad, entré en un tiempo diferente de dedicarme a lo importante no a lo urgente y esa fue la mejor decisión que pude tomar. Para algunos estaré atrasada en la vida pero para Dios estoy en el momento perfecto, porque yo no corro con la rapidez de las manecillas del reloj que estoy viendo frente a mí.
Mi tiempo es diferente al del sistema. Mi tiempo va corriendo con las manecillas del reloj de Dios, que es perfecto y siempre está a tiempo. Sus pensamientos son más altos que los míos y así su destino. Él quiere desbaratar nuestros planes para enseñarnos en el proceso cosas que jamás imaginamos hacer.




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