Barquito de papel
- Sofia Florez

- 27 dic 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 27 dic 2019

“Yo soy como un barquito de papel que flota en la grandeza de tus aguas, soy un barquito de papel porque soy frágil, y es fácil que me rompa, eso muestra mi humanidad, Tu eres el mar porque eres extenso y eterno, eres impetuosos y dominante pero a la vez eres calma y eres paz, y es en tus aguas donde cobro propósito, porque aunque soy tan frágil como el papel, tu no vez mi pequeñez sino que vez grandeza en mi debilidad, con el potencial de hacer cosas inmensas a través de mi débil exterior, creyendo en la impetuosa esencia que has puesto dentro de mí.
Así que no puedo llevar mucho dentro de mí, voy liviana, porque no me sobrecargo con los que haceres de la vida, sino que delante de ti soy en mi total esencia y navego en el océano de tu amor. Puede que en definitiva no llegue muy lejos siendo un barquito de papel, porque puedo desintegrarme a medida que voy siendo diluida por la llenura de tus aguas; pero es allí donde ocurre la más increíble experiencia que puede suceder al navegar en tus aguas, me convierto en un barquito de madera porque eso es lo que haces tú, eres experto en generar transformación sin robar la esencia con la que me has creado y la cual me hace auténtica en un mundo de cuadriculados y el propósito para el cual me has formado toma forma cada vez con más fuerza, es allí donde soy transformada, que puedo crecer para llevar más, pero acompañada de mayor visión y propósito para lo cual me has creado. Me recuerda que no es malo ser un barquito de papel si estoy en las aguas correctas, si estoy en el lugar correcto y en la persona correcta que saca de lo vil y lo menospreciado, potencial en donde nadie más lo vio.

Lo nuevo que recibo a medida que crezco en ti no se vuelve una carga, y para mí no es pesada, porque el peso cae por completo flotando en el mar de tu inmensidad, en el mar azul y profundo; así de simple. Ese eres tú, esa soy yo, dependo de ti porque nunca dejarás de ser y yo soy conforme a quien tú eres."

¿Qué más puedo decir? Creo que fue una de las metáforas más bonitas que Papá me enseño para lograr comprender su grandeza y mi pequeñez y aún más hermoso su grandeza puesta en mí. Tú y yo somos el reflejo de su impetuoso amor, cuando permitimos que Él nos moldee; Por eso su meta y nuestra meta es ser cada día más a la imagen de Jesús, porque por mí, ¡uff! en definitiva no tengo nada bueno lejos de Él.
El creador sabe dar propósito a lo que creo, por eso escritos como esos, imágenes como el barquito de papel, que por siempre me representaran delante de Él, me recuerdan cuan dependiente soy de su infinito y profundo amor, que a través de un gran mar me recuerdan su grandeza y su paz; créanme, he buscado y no he encontrado otra forma de sentirme completa que el navegar en su presencia y vivir para conocerlo…
¿Quieres ser un barquito de papel como yo para ser transformado? Permite que el haga arte de tu debilidad.



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