Brasas de esperanza
- Sofia Florez

- 29 ago 2019
- 3 Min. de lectura
Las pequeñas cosas que encienden nuestra vida

¡Hola! Soy yo de nuevo, con pensamientos volados que siguen estando entrelazados con ÉL. Esta semana estaba caminando por las calles de mi ciudad y recordé una clase en la que estuve hace como unos tres meses. Recuerdo que nos decían que a veces andamos por la vida tan rápido y pensamos que estamos viendo pero en realidad no observamos. Así que, no quiero ser una más del montón que solo mira superficialmente, yo quiero ver más profundo y detalladamente. Entonces, decidí salir a caminar y comencé a observar: algunas personas van muy rápido hacia sus trabajos, hacia sus colegios, hacia sus casas, no sé qué llevan en mente, tal vez les preocupe el futuro, no sepan que están haciendo con sus vida, algunos llevan días muy felices y otros tristes, otros simplemente ni se enteran que están caminando porque lo hacen tan mecánicamente que dejaron de disfrutar la esencia que hay en hacerlo.
Seguí caminando y me di cuenta de la belleza del paisaje. Hay demasiados colores en él; a veces pensamos que tan solo es el azul del cielo pero el cielo está contrastado por una cantidad de colores que lo complementan como el verde de los árboles que me impulsaba a respirar y a decir con un profundo amor a Dios: “¡Gracias!”. Veía hermosas flores que crecían por sí solas para adornar mientras sentía como mis pies daban pasos con precisión, estaba sola. Bueno, en realidad estaba con él y él era testigo de mis innumerables y profundos pensamientos y simplemente sentía sus ojos de amor contribuyendo a esos pensamientos. Créanme que sólo podía salir una gran sonrisa de mí; desearía que todos lográramos tener esa perspectiva cálida y sincera de la vida, con un corazón agradecido todo el tiempo porque las cosas no están porque sí. Pero más que sólo eso, que nos pudiéramos fijar más en lo pequeño que enciende nuestra vida. Recuerdo una conversación que tuve hace poco con un amigo que me reto a tomar esta posición en mi vida: “Una vida de gratitud te lleva a una vida de asombro.”

A veces simplemente vemos las cosas sin el sentido de asombro que se merecen y que hay detrás de un corazón agradecido. Necesitamos pedir más el corazón de un niño que siempre está a la expectativa. Para él es fácil entender que todo lo que hay a su alrededor son regalos que Dios que nos invita a disfrutar.
Logré enfocarme por un muy bueno rato en toda la belleza más que en el caos que me rodeaba. Las cosas que vi, que toqué, que probé, lograron ser las brasas de esperanza que me motivaban a querer seguir disfrutando de la vida. Por eso te invito: ¡enciende en tu vida las brasas de esperanza que encienden en el corazón aquellas cosas que te hacen mantener vivo y con propósito! Sé que muchas veces es difícil encontrarlas pero si nos mantenemos más atentos a nuestro alrededor podremos darnos cuenta cuanta felicidad hay en lo pequeño que el Creador ha puesto a nuestro alrededor. ¿Qué necesitas? Mantener los ojos bien abiertos y los sentidos despiertos.
Vivir la vida con expectativa es mejor que simplemente sobrevivir y sobrellevar la situación. Si encuentras brasas que te mantienen despierto, te aseguro que se puede convertir potencialmente en un fuego abrasador que alcance y enciende a otros. Dios ha puesto en cada uno una chispa incalculable que sólo la descubriremos cuando nos atrevamos a vivir con expectativa siempre. Recuerda que podemos ser la respuesta y la chispa que encienda a alguien que esté teniendo un mal día. Sólo respira y llénate de esperanza con todo lo bello que hay a tu alrededor.
«No corras, no te preocupes, estás aquí sólo de visita. Merece la pena que te detengas a oler las flores.» Walter C. Hagen




Comentarios