El disfraz de la felicidad
- Sofia Florez

- 10 oct 2019
- 2 Min. de lectura

Buscando en medio de lo poco que comprendo, la felicidad ha tomado un papel importante, casi que obsesivo, tanto lejos como cerca de Él, pero créeme ahí entendí lo que dicen por ahí:
Un hombre sabio llamado Salomón muy rico y con mucha sabiduría buscó la felicidad y el sentido de la vida en el vino, construyendo mansiones para sí, trabajando arduamente, saciando sus propios placeres sin límite alguno, estaba completamente lleno y saturado de riquezas, pero el mismo estaba vacío, era pobre porque nada lo lograba saciar en medio del sin sentido como a mí, estaba tan cansado y frustrado que llegó a odiar la vida, el decía « Entonces ¿Qué gana la gente con tanto esfuerzo y preocupación en la vida? Sus días de trabajo están llenos de dolor y angustia, ni si quiera de noche pueden descansar la mente, nada tiene sentido» Eclesiastés 2:22

cuándo leía esto sentía que este hombre leía las conclusiones de mi mente en busca de el sentido, pero su conclusión final fue un alivio esperanzador y el sentido final para mi búsqueda, que me llevo a decir que aunque siga sin entender las grandes cuestiones de la vida me aferro a lo que este hombre sabio me decía: « Entonces llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que disfrutar la comida y la bebida, y encontrar satisfacción en el trabajo. Luego me di cuenta de que esos placeres provienen de la mano de Dios . pues ¿Quién puede comer o disfrutar de algo separado de Él? Dios da sabiduría, conocimiento y alegría a quienes son de su agrado» Eclesiastés 2:24-25
La felicidad solo es un ideal que se ha querido crear lejos de Dios con una cantidad de engaños y máscaras, pero solo es dentro de Él donde se puede disfrutar, no como el fin para el cual fuimos creado sino como una añadidura de conocerle y disfrutarle.
Que absurdo es pensar que el ser dueños de algo y que lo material puede llenar un vacío de algo que no podemos ver, pero que si sentimos muy fuerte adentro, nos desgastamos siempre por sentir satisfacción y placer por lo que hacemos, lo cual no está mal pero muchas veces no sentimos frustrados buscando siempre la felicidad en los mismos métodos que aparentemente vemos que les funciona a los demás, pero si seguimos intentando lo mismo, los resultados siempre serán iguales.
Por eso el hombre sabio con sus palabras me ayudó a entender que lo que pocos hacen puede dar un resultado diferente, la búsqueda sincera de Jesús trae consigo una satisfacción diferente de la vida, me dá el sabor de la felicidad que viene en recipientes diferentes a los que siempre me imaginé, la felicidad que Él me da no viene en un frasco de perfeccionismo que me venden las propagandas, no viene en el último celular que salió o en el carro más increíble, en billetes gruesos para ser feliz y suplir todo lo que se supone que debo tener, la felicidad que el me ofrece viene en un frasco pequeño que me enseña la sencillez de la vida, y el perderme en disfrutar tanto el ahora que no me estanco en el pasado.
Por eso un hombre sabio me mostró el disfraz de la felicidad y me enseñó la verdadera felicidad.








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