Noches oscuras
- Sofia Florez

- 31 oct 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 31 oct 2019
Una semana de mi vida en la que estuve sumida en una inmensa tristeza, fueron las noches más oscuras, donde sientes que el grito del alma no puede llegar a ser escuchado; se que suena un poco dramático pero es una realidad en muchas vidas que pocos están dispuestos a reconocer. Ya no le veía sentido a nada, y literalmente solo encontraba paz en el momento que escuchaba música, pero aquella que me conectaba a el corazón del Padre. No concebía otra idea para calmar mi agitado y angustiado corazón, estaba desesperada, como un bebé cuando llora para ser alimentado o para calmar su dolor. No entendía que me pasaba, todo lo veía muy gris. Nunca en toda mi vida me había sumergido en días tan oscuros; fueron batallas que viví sola en mi cuarto con la fortuna de tener personas que en sus oraciones me abrazaban y pedían por calma en mi corazón y una visión clara de la vida... Estaba peleando conmigo misma, con mi mente, con mis ideas y pensamientos revoltosos que no me dejaban pensar con claridad hacia el futuro, aún cuando mis ojos llenos de lágrimas nublaban mi vista y me impedían leer las palabras de vida que en mi querían entrar y que mi espíritu necesitaba escuchar. Me sentía enferma, no veía nada en frente, por mi desespero de respuestas borrosas dentro de mi incertidumbre...

Pero, quedarme ahí no era una opción. Me obligue a mí misma a levantarme cada una de esas mañanas, me obligaba a leer las palabras que eran vacías aparentemente al momento de leerlas, pero que resultaban tan profundas cuando las meditaba y las repetía una y otra vez. Estoy convencida que cada uno de esos momentos de inimaginable tristeza, de oración, de leer su palabra, me han ido sanando poco a poco de una manera tan tierna y dulce que hoy puedo decir que me alegro en medio de la prueba, porque me ayudó a buscar a Dios desesperadamente y a encontrarlo de una manera radical, pero a la vez cargada de paz y calma... Sus palabras le dan esperanza y sentido a la vida de este corazón que está vacío si no tiene un encuentro con el día a día.
No existe soledad cuando estás con Jesús...

Si te has sentido en algún momento de tu vida así, háblame. Es normal que pasemos por momentos difíciles, pero es mejor pasar la tormenta acompañados que solos, el rumbo vital se puede perder en un día, o tal vez menos, y los pensamientos se vuelven como pájaros que buscan nido en nuestra cabeza, pero cuando lo logran, pueden convertirse en nuestra linea de muerte. El sentimiento de ausencia es real y necesitamos darnos cuenta que no esta mal hablarlo, no esta mal sentirlo, en cambio, esta mal es que lo retengamos y nos creamos autosuficientes. Se que tendrás motivos para no seguir, pero no te hagas creer a ti mismo como una víctima carente de autocompasión, tienes todo un futuro por delante, y ten por seguro que vas a poder sobreponerte a los problemas si permites que el compañero más importante haga parte de tu proceso.



Comentarios