Personas reales
- Sofia Florez

- 31 jul 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 8 ago 2019
No hay apariencias que puedan ocultar la verdad de un corazón

Hoy soy un libro abierto hacia ti, decidí abrir el corazón mostrándome como una persona real, y sé que tú que lees esto estás en un proceso como yo, de descubrir cuál es la verdad, buscando una realidad cada vez más esperanzadora, eres humano y eres en potencia muchas cosas mejores de las que te puedes imaginar. Hoy escribo a personas reales como tú y yo. Escribo no porque crea que tengo más que otras personas sino porque reconozco que cada persona tiene algo para dar y hoy yo doy de lo que tengo.
En medio de mi proceso me he dado cuenta que las personas reales son aquellas que entienden la esencia del ser, y disfrutan ser antes que hacer.
Son las que respiran sintiendo suavemente la vida entrando a su cuerpo, son las que disfrutan del ahora, las que aprendieron a estar quietas y reconocen la impetuosa presencia de Dios en medio del silencio; ellas son como arboles con raíces fuertes, con una historia que contar que es valiosa y que ha dejado marca en su alma y su cuerpo, pero de las cuales no se avergüenzan, sino que las muestran con orgullo en señal de victoria, aprendieron a reconocen sus debilidades pero también sus fortalezas y en medio de la cantidad de vientos y cambios que tiene que enfrentar, resisten con expectativa porque ponen la mirada en alguien superior a su situación. Ellas mismas no pierde su dulzura ni la delicadeza de su ser en medio del proceso porque aprendieron a moverse al compás y al son del viento.

Ellas muestran su realidad como un paisaje abstracto que tiene tanto por enseñar, tanto por contar, tanto qué descubrir. ¿Saben? si nos dejamos caer en los brazos de Papá aceptamos humildemente que solos no podemos y reconocemos que nuestra dependencia y paz sólo se pueden encontrar en la profundidad de sus palabras. ¡Qué maravillosa realidad!
Hoy te hablo a ti, a la situación de tu corazón que aunque en ocasiones no sea tan esperanzadora como desearías, sigue latiendo con perseverancia esperando algo mejor. Te escribo con palabras pero ellas mismas son un eco de lo que he conocido; son un grito del deseo de ver un cambio y hoy logran ser escuchadas y leídas por ti. Tal vez estas palabras no cambien el mundo pero sí pueden resonar en tu mente por mucho tiempo llegando a causar una revolución de amor, aquel que ha conquistado mi realidad mostrándome una perspectiva diferente de las cosas.

Y aquí estoy, ésta soy yo, pensamientos volados pero inspirados y entrelazados a un corazón que es mi fuente de vida: Jesús. Ésta es la verdad que no puedo ocultar, Él es la solución real. Te aseguro que lo que ha hecho de mí también lo puede hacer contigo.



Eres una luz Real.